viernes, 11 de septiembre de 2015

PERSONALIDADES




   Esta nueva etiqueta, busca representar los principales actores que en Uruguay, meten mano y hacen su aporte a la gastronomía y sus ciencias afines.  No solo expondré trabajos originales también otros, tomados de la prensa. Comencemos entonces. 
   La siguiente columna, fue publicada en el suplemento Sábado Show del diario El País, en el número 2196 del día 08 de agosto del 2015 


sábado, 12 de abril de 2014

UN PASEO QUE DA GUSTO


Es un foto reportaje a cargo de Yael Ferreira sobre el Mercado Agrícola de Montevideo, para su clase de Fotografía Avanzada y medios gráficos de la carrera de Licenciatura en Comunicación de la Universidad ORT. 






















MERCADO AGRICOLA


   Todo comenzó en un punto de encuentro señalado como “Plaza de las Carretas”, conjunto de predios donados cerca del actual Palacio Legislativo en 1866, donde se comercializaban productos de la granja de zonas aledañas. El desarrollo de ese emprendimiento lleva a pensar en mejorar las instalaciones. En 1903 cinco ciudadanos donan parte de sus fincas en distintos lugares a fin a un Mercado Agrícola. La Junta Económica Administrativa decidió entre las cinco propuestas y en 1905 publica un llamado a concurso para la construcción de un mercado mayorista en la finca regalada por el Sr. Carlos Crocker, hacendado del dpto. de Soriano y miembro fundador de la Asociación Rural del Uruguay.
  La piedra fundamental se coloca en 1906 cuando  se comienza a construir el proyecto de los arquitectos Antonio Vázquez y Silvio Geranio, finalizando las obras en 1912 y habilitación definitiva en 1913. Hubo dos ampliaciones. En 1929 según planos del Arq. Buenaventura Addiego se incorporan cámaras frigoríficas y otros servicios sobre la calle Amezaga. La segunda intervención en 1945 edificó sobre la calle Martin García, bajo la responsabilidad del Arq. Ricardo Fernandez Lapeyrade; esto último se demolió dando lugar en estos días al actual estacionamiento.
   Aquel ímpetu generó apogeo luego todo decayó.  Lo conocí en la década del 90 se confundía en un barrio pauperizado con una oferta pobre aunque subrayo la dignidad de sus comerciantes. Hasta el año 2006, el Gobierno Departamental decidió recuperar el Mercado, como epicentro para el fomento del barrio Goes. Lo logró, fue días pasados cuando se libró una vez más al uso de la población. Con diversas asesorías se restauró el local sin perder su esencia. Debemos tener en cuenta que la estructura de hierro pristina de 5867 metros cuadrados traída de Europa, había servido en Bruselas en exposición ganadera y todo el conjunto desde el año 1999 es Monumento Histórico Nacional.      
   De estacionamiento cómodo en un entorno más amigable se encuentra el comprador con espacios limpios, correcta iluminación y ventilación al resguardo de la atmósfera. El paseo en nueva caminería segura, nos conduce a un viaje único al mejor estilo de similares europeos.
   ¿Alcanzará el brillo de La Boqueria ubicada en Barcelona por citar un similar? El tiempo lo dirá pero este arranque muestra cosas muy interesantes que para alegría del buen comer destaco: - excelente materia, muy variada en cuanto a frutas y verduras, nacionales y extranjeras; muy barato, precios de feria. – tienen buena onda los vendedores. En productos de granja, uno elije lo que precisa, lo pesa y paga en caja. – si bien no abunda la oferta en carnes es suficiente en cuanto a los rubros: una carnicería, una pollería y un puesto de pescados y mariscos. Mercadería expuesta en condiciones óptimas de conservación. Este cronista al visitar la carnicería no tenía los precios a la vista, ¿se podrá solucionar? - ubicación central en la ciudad – cuenta con plaza de comidas muy aceptable. – hay proveedores de pasta, quesos, fiambres, dulces, helados y hasta un expendio de tortas fritas y pasteles hojaldrados. – también otros afines, plásticos, tienda de mascotas y casa de insumos gastronómicos de primer nivel. Solo falta un buen sitio de especies que por cierto Montevideo y el país lo necesitan.
   La restauración está lograda y el objetivo de ser plataforma de acceso a materias primas se logra en favorable relación de calidad a bajo costo. Cuesta creer que algo tan bien hecho por la Intendencia no tenga críticas. Es auspicioso y entiendo todavía ese espacio pueda dar más, bienvenido. Ahora nos vamos a la parrilla:
CHORIZO EN CAMISÓN
Ingredientes: chorizos mezcla, mostaza, mozarella y fetas de panceta.
Preparación: hacer un corte longitudinal a los chorizos sin seccionar totalmente. Untar las caras internas del corte con mostaza y depositar fetas de mozarella. Cerrar el chorizo y envolverlo con fetas de panceta. Asar despacio en la parrilla. Una receta de Locos por el Asado.


Publicado en Semanario Entrega 2000, sección Las Recetas de Marcos Ruella el 19 de julio de 2013.

sábado, 6 de abril de 2013

LA VIEJA PARRA





En cualquier transacción comercial de un inmueble nadie da un cobre por ella, los vendedores la ignoran olímpicamente. En ese negocio tiene importancia la ubicación del bien, la disposición de la casa y sus habitaciones, el barrio, sus accesos, lo tangible. Aunque es una estructura visible, nadie le presta atención.
   Podrá ser un accesorio de costo desechable aunque si la escuchamos con atención mucho nos dice. Hay mil historias, anécdotas, alegrías y tristezas, como aquella vez…
   Cuando las uvas estaban pintonas Jaime mi suegro, un domingo hacía vino y en mi condición de novio ayudaba. Se cortaba la fruta, se pisaba, se pasaba a un tanque de dolmenit y a ojo el dueño de casa le echaba azúcar. La cuba permanecía en un viejo galpón de hormigón, por lo tanto el mosto fermentaba a temperatura inadecuada. A su tiempo se lavaban las botellas, se trasegaba el jugo fermentado, muchos de estos recipientes se exponían al sol. Eso técnicamente ¿era vino? No importa, era natural, no tenía químicos y lo habíamos hecho entre nosotros, claro tenia mil defectos. Eso no era lo peor, invitábamos a los amigos y la cara al primer sorbo lo decía todo. Como fuera estábamos convencidos nuestros caldos eran los mejores y no salían perfectos por no disponer de barricas. Esto duró varios años, seis para ser más exactos hasta que me casé y pegué el grito de Ipiranga. ¿Jaime quiere tomar vino? Pues a partir de ahora lo vamos a comprar. Y así fue, en los almuerzos domingueros la selección quedó a mi cargo. Las botellas, el tanque, los caños quedaron guardados, a veces los encuentro y me da pena desprenderme de ellos.
   Los parrales son los últimos vestigios de otros tiempos. En aquellas viejas casas con amplio terreno donde se encontraban frutales, quinta y gallinero se elaboraba de todo: conservas, salsas y vino. El tiempo pasó, nuestros Viejos se hicieron mayores, al igual que los árboles, los que paulatinamente se cortaron, se faenaron las gallinas y los almácigos fueron tapados por el césped que hoy luce bien cortado. Muchos hijos construyeron en el fondo del fondo, su casa y el espacio se achicó, la parra se salvó. Soportó temporales, como en el 2005, malos podadores que mutilan en el menguante de agosto, hormigas, no requiere riego con que llueva alcanza y no precisa de curaciones.
   En ella mi Suegro colgó una hamaca luego de fabricarla, para mecer a su nieta y de ahí la niña se cayó. Un yeso arregló la pequeña fisura y acá no pasó nada.
   Bajo ella cenamos en verano y en la fiesta de fin año cuando viene toda la familia, hubo además mil reuniones siempre celebrando. Nuestros mayores matearon ahí al descansar después de la jornada laboral; en mi casa paterna se hacía la picada previa al asado dominguero bajo aquel techo de uvas blancas semillona de grano chico, la chinche o frutilla y una moscatel que se vivía apestando. Mi progenitor en su condición de herrero fue comprando en remates, sólidos hierros con el cual armó un parral alto por que así debía ser para un buen desarrollo de las plantas. A diferencia de la casa natal de mi Señora, donde es baja; no importa en las dos y en todas la sombra es impagable. Se disfruta. En el desayuno, leyendo en días de calor o en la siesta del domingo en la hamaca de jardín en seguida de un rico asado.
  Hoy, tengo mucha uva. Los abuelos de mi esposa habrían producido su “vishnik”, esto es introducían granos de uva en una damajuana y le sumaban azúcar, cubrían el pico con gasa y dejaban fermentar; al cabo de unos días filtraban y ese licor se bebía como vino ritual en las grandes celebraciones judías. Ahora mi Señora e Hija hicieron Humentash. Con Hernan cortamos y la regalamos a los vecinos de la cuadra, a los conocidos de toda la vida y a los nuevos; aún así tengo mucha fruta ¿Qué hago con ella? Justo cuando mi Madre me comenta: - no sabes el dulce de uva que hizo Aldo. Aldo Justet es un vecino doloreño, a semejanza de un familiar, el primero en ayudar, presto al mandado, al consejo oportuno, como un boy scout; siempre atento. - ¿Y tenés la receta? le respondo, claro. Aquí expongo la fórmula del amigo:
DULCE DE UVA
Ingredientes: uvas, 700 gramos de azúcar por kilo de hollejo y jugo obtenido de la parte interior de la fruta.
Preparación: se lava la fruta y se separan los granos sacando los hollejos de cada grano, guardándolos. Se hierve la parte interior de la uva hasta que las semillas se separen bien. Se cuela y al jugo se le agregan los hollejos. Se hierven jugo y hollejos hasta que estén tiernos. Se agrega el azúcar y se dejar hervir hasta que quede a punto








viernes, 4 de enero de 2013

UN CACHITO DE DELICIOSA NOSTALGIA

   Hoy, en mi casilla de correo, una bella dama y mejor madre me envió un email con el texto que líneas abajo cuelgo. No sabemos quien lo redactó y seguro tiene mas de 50 años, su ubicación geográfica, menos donde lo publicó como original; con esta salvedad ante la imposibilidad de hacer justicia con el nombre del autor, lo cuelgo en este blog.
   Habla de un tiempo que pasó, de la cocina, de su entorno, de la vida. Esta muy bueno, espero lo disfruten.
   ¿se identifican en algo?


   "No hace tanto tiempo que ......cocinábamos en un primus.
   ¿Cómo te voy a explicar? Un primus era como una cocina chiquita que se prendía con un fósforo. No. Era como una garrafita que... no, tampoco... ¿cómo te explico?...tenía tres patas ¿no?... un depósito... un depósito que siempre brillaba.
   Te lo juro, ni en la casa más humilde los primus dejaban de brillar. Los hacíamos brillar a Brasso partido. Pero por las dudas, empecemos por el principio: ¡Atenti! No te estoy diciendo que fuera más rápido, más limpio, ni más seguro que un microondas.
   Es más... tampoco tenés que interpretar que te estoy diciendo que todo tiempo pasado fue mejor, ni trato de venderte un tranvía. Lo que te digo es que cuando me acuerdo del primus me viene como una cosquilla en la barriga. Porque tu vinculación con el microondas comienza un segundo antes de empezar a cocinar y termina un segundo después del sonido de la campanita. En todo caso tu vinculación sigue un poco más si te quedan cuotas para pagar.
   Con el primus la historia arrancaba cuando lo levantábamos y lo sacudíamos para saber cuanto combustible le quedaba.
--¡Está casi vacío mamá! Apenas se escucha un ruidito.
   Precisábamos por lo menos media hora más porque teníamos que buscar la botella de vidrio que papá guardaba lejos de las otras botellas para evitar la confusión, la libreta, el trompo y las bolitas -por las dudas-, el bolso y recién después emprendíamos el largo viaje hasta el lejano almacén de la esquina.
   A vos por ejemplo, nunca te ví yendo al Súper a comprar kilovatios para el microondas. Camino al almacén era imposible saltearse la esquina donde los gurises jugaban un picado. Así que el bolso quedaba esperando sin muchos nervios paradito atrás de un arco, de un árbol, a resguardo de algún patadura. Un tiro libre, una atajada, un pase de gol y al almacén, donde Don Luis nos preguntaba por mamá, por papá, por el abuelo que hacía seis días que no veía y nos recordaba los dos goles de Spencer del domingo.
--Dos-go-la-zos-decía, como si Solé se los hubiera mostrado por televisión, y nos cargaba de cuentos, de saludos y de querosene que sacaba de un tanque con canilla. Se limpiaba con una estopa, un trapo, un papel de astraza (en ese orden) manoteaba un par de caramelos de los bollones de vidrio.
--¿De cuál querés la yapa?
--De los envueltos, Don Luis, de los que tienen papelitos.
   A la vuelta perdíamos alguna bolita o hacíamos zumbar un trompo y llegábamos justo cuando mamá salía a ver qué pasaba que demorábamos tanto.
--Estaba lleno, mamá.
--¿Y por qué estás transpirando?
--Porque vine corriendo para no demorarme.
¡Y prenderlo! ¡Prender el primus! ¡Todo un ritual!
Ponerlo en el fogón después de cargarlo y descubrir que...
--Mamá, no encuentro los fósforos.
--Pedile a Doña Luisa; que si volvés al almacén cocino de tarde. Pará...llevale esta rosca, decile que la hice en el horno a leña.
Y otra conversación que generaba el primus.
--Doña Luisa, dice mamá si no le presta una caja de fósforos que se la devuelve más tarde.
--¿Cómo está tu hermano? ¿Se le pasó la fiebre? Llevale a tu madre esta manzanilla y para vos tengo una revista de Tarzán. Andá que te está llamando.
   Después...ponerle alcohol con la alcuza y con cuidado, justo hasta el borde para que no se derramara ni una sola gota porque era peligroso que se prendiera fuego. !Qué extraño! No nos dejaban tocar nada que tuviera un cable pero nos mandaban a prender el primus.
   Lo que todavía no consigo entender es cómo era que poníamos más alcohol del que cabía. Si mirábamos el nivel de líquido azul siempre parecía que estaba a punto de volcarse. ¡Prenderlo y esperar a que se consumiera! Distraerse haciendo algo pero no mucho, como los malabaristas chinos de los circos que esperan hasta último momento que el plato deje de girar y justito, justito, cuando parece que se va a caer, cuando parece que se va a apagar ...cerrar la válvula y darle bomba. Teníamos un reloj interior que nos avisaba en qué momento teníamos que hacerlo. Y le dábamos bomba.
   ¿Bomba? Tenías que ... eeeh...te explico...con la mano izquierda lo sostenías para que no se moviera, con la derecha agarrabas la varilla de la bomba entre los dedos índice y mayor y lo impulsabas con el pulgar. Una, dos, tres veces hasta que la presión era suficiente para que roncara con fuerza y apareciera esa llama poderosa capaz de hacer un guiso calentando de afuera hacia adentro, que era la única manera de calentar las cosas en esos tiempos.
   Al costado descansaba la caja de fósforos Victoria que abríamos tirando de una orejita de cartón, levantábamos una tapita y ahí aparecían los pequeños fósforos con polleras de papel encerado que hacíamos bailar cabeza con cabeza. Mi padre la convertiría después en la más masculina lima de uñas. Junto a ella, como tres flaquísimos soldados, en un sobrecito de papel azul aguardaban alertas las agujas de lata, por si se tapaba algún oído.
   Cada tanto había que darle bomba para que no se achicara la llama y cuando se terminaba de cocinar lo apagábamos en el patio abriéndole la válvula para que en la casa sólo quedara olor a comida.
--Si sobró algo de puchero voy por ahí-- decía en broma el vecino del fondo cuando nos veía apagarlo.
--¿Cómo te fue con el mapa que te ayudé a hacer?--Me saqué un sote Don Julio.
--Nos sacamos un sote-- decía el vecino y seguía regando las tomateras.
   Sí... tal vez nos sobraba el tiempo y no sabíamos qué hacer con él.
   Lo más probable es que hoy se cocine más limpio, más seguro y más rápido. Lo más probable es que hoy la vida sea más limpia, más segura y más rápida. Pero... lo que te puedo asegurar es que entre el primus y el microondas había por lo menos tres conversaciones, un mapa, un par de goles, una revista de Tarzán, un fiado, una manzanilla, dos caramelos,una rosca casera y todo un barrio de diferencia.
¡Se me durmió en el sillón! ¡Qué raro, dormirse cuando le estoy contando estos cuentos tan interesantes"



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martes, 25 de diciembre de 2012

EL PAQUETE o mejor dicho SUS FOTOS



Nene va en camino me dijo, con ansiedad lo esperé. Al llegar a casa, estaba sobre la mesa, una caja y en su interior algo mas que un pan. Es parte de la Familia, del ritual navideño. Una receta sencilla, que manos sabias preparan y entregan para que la tradición continue. 





Un buen producto, necesita de su cuidado. Desde que me acuerdo, en casa de mis padres, por hoy también, el Pan Dulce tiene que estar bien envuelto, para que no se seque y cuidado con no respetar  esta consigna.




Ahi esta, ahi esta la obra de Mamá...




Al corte muestra esto y en la boca es cocina de Madre, Navidad, bellos recuerdos.

 
 
Feliz Navidad y lo mejor para el 2013.

miércoles, 4 de abril de 2012

UN VIERNES ESPECIAL



 El viernes 6 de abril de 2012, será un día especial, se celebran dos fechas muy importantes, en una coincidencia que se da cada tantos años. La comunidad católica recuerda el Viernes Santo, la muerte de Jesús. Por su parte la colectividad judía en la noche, inicia Pesaj el acontecimiento que perpetúa la salida de los hijos de Israel de Egipto. Sin lugar a dudas, estos actos de recordación tienen un profundo significado para una y otra religión, de alto contenido histórico, removedora reflexión con un esperanzador júbilo vivificante.   
  Este cronista esta con un debe abultado en cuanto a sus deberes religiosos, eso no quita que por imperio del amor elegido reivindique ambos hechos como fundamentales para su cotidiana vida. Eso se refleja en una rica tradición, una clara seña es la reunión familiar, con ausentes en la mejor evocación y presentes fraternos. Así que estaré atareado, teniendo en cuenta los preceptos de ambas sociedades, me empeñaré en cultivar con esmero la cocina de mi Madre y de la Bobe de mis hijos. Puesto en la mesa  conmemoraremos con alegría y respeto los que no llevó hasta ahí y nos impulsa a un futuro mejor. Venga, Ud también esta llamado a estos eventos, si me permite mis recomendaciones. Para la cocina del Viernes Santo:

BACALAO DORADO CON PISTO
Ingredientes para el pisto: ½ berenjena, 1 zuchini, 200 g de calabaza, 1 cebolla, 1 morrón verde, 1 morrón rojo, 200 ml de tomate triturado. Para el bacalao: 500 g de bacalao desalado, 2 papas, 1 cebolla, aceite de oliva, sal, 2 huevos.
Preparación: Lo primero que vamos a hacer es cortar en juliana la berenjena, el zuchini, la calabaza, la cebolla y los morrones. Pochamos en una sartén con aceite. Cuando esté pochado, añadimos el tomate triturado y cocinamos 15 minutos a fuego lento. Cortamos las papas muy finas, para hacer papas paja y las freímos en una sartén con aceite. Por otro lado, vamos a preparar el bacalao. En una cazuela con aceite pochamos la cebolla picada. Añadimos el bacalao desmenuzado y cocinamos 5 minutos. Incorporamos los huevos batidos, movemos bien y dejamos que se cuajen ligeramente. Servimos una base de pisto y encima colocamos las patatas y el revuelto de bacalao. Una receta de Sergio Fernandez.

Para la cocina de Pesaj:

GUEFILTE FISH
1.500 kg de pescado (elegir al menos dos o tres  tipos diferentes de pescado hasta completar el peso indicado, ej: pescadilla, merluza, otros ) 4 cebollas grandes, 3 huevos, 3 zanahorias,  2 cucharadas de manteca, aceite, sal  y pimienta.
Preparación: Los filetes de pescado se muelen y se les agrega una cebolla cruda molida y 2 cebollas cortadas finamente y rehogadas en aceite. Se incorporan los huevos y se condimenta con sal y pimienta. Se mezcla la preparación. En una cacerola preparamos la salsa para cocinar el pescado. Poner en el fondo los espinazos y las cabezas limpias de pescado, sin ojos ni agallas, la cebolla restante, las zanahorias cortadas en rodajas, las cáscaras doradas de las cebollas que darán color a la salsa, 2 cucharadas de sal gruesa, abundante pimienta y la manteca. Poner a hervir con bastante agua. Formar con las manos mojadas, bolas de pescado de regular tamaño (no mayor a un huevo) y cuando la salsa hierve se van echando cuidadosamente. Cocinar a fuego lento durante 50 minutos. Deje enfriar las albóndigas dentro del caldo. Se sirve en platos poniendo solo las bolas de pescado y encima de cada una de ellas una rodaja de las zanahorias cocidas,  acompañado de jrein, una salsa muy picante. 

LA TORTA DE COCO DE BEATRIZ
Ingredientes: 8 claras a nieve, 200 gr de azúcar, 200 gr de coco rallado, 1 chorrito de vainilla.
Preparación: Con movimientos envolventes sumar a las claras batidas el azúcar, el coco rallado y la vainilla hasta obtener una preparación homogénea. Enmantecar una budinera para horno y verter la mezcla. Llevar a horno moderado a cocinar hasta dorar por 30 minutos.

Publicado en Semanario Entrega 2000, Viernes 30 de marzo  de 2012, en la sección Las Recetas de Marcos Ruella.