lunes, 13 de julio de 2020

CEJA A LA PARRILLA
En Portugal probarás el bacalao, en España el jamón de Jabugo, en Italia la trufa blanca. En Uruguay, es imperdonable no disfrutar de la sacro santa vaca nacional. Cualquiera, es un placer. Hoy, una alhaja nueva.
Desde hace pocos años, las carnicerías en Montevideo tienen una nueva versión. La “boutique carnicera”. Ahí no encontrarás sierra, cuchillos, chairas y menos delantales manchados de sangre. En cambio, en vitrinas hay cortes de calidad superior, en bolsas selladas al vacío, algunas refrigeradas, otras congeladas. Lo mejor de nuestra pampa en animalitos criados a cielo abierto, alimentados a pasto, otros a granos. Templo de los carnívoros.
De la tienda de alimentos Del Campo me traje dos unidades de ceja de ojo de bife congelados. En total 1.300 gramos. Esta belleza cárnica, entiendo, es el borde exterior del ojo de bife (ver imágenes). Un músculo plano, bien marmoleado de grasa, sin ninguna fascia, ya que fueron retiradas en su procesamiento. Se asa en un santiamen y su estructura en boca es esponjosa por lo tierna. No es un corte abundante en plaza, ya que de un animal se pueden sacar muy pocas raciones. La relación costo – placer es excelente.
Desde el viernes estuvo en la heladera perdiendo frío. Hoy marcharon a la parrilla. Nos sorprendió su sabor y terneza.  Se presentó cocido a punto, con una guarnición de puré de boniatos y canela mas cebollas encurtidas y salmoriglio. En la copa un Tannat Reseva 2017 de Pizzorno. En difinitiva plato y copa de vuelta al ruedo.
En Uruguay, las joyas las comemos.
Para la salsa Salmoriglio. Existen muchas variantes de esta preparación típica de Italia. Mi versión: en un frasco con aceite agregarle ajo picado y hojas de romero. Tapar y llevar a la heladera por varios dias. Antes de usar, debe tomar temperatura ambiente.

Una imagen de la disposición anatómica del corte en un bovino se puede ver en el siguiente link: